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El propósito sin acción es solo un sueño, conviértelo en resultados tangibles.

LIDERAZGO
12 de febrero de 2025 por
MARIA DE LOS ANGELES MADRIGAL RICO



Ángeles Madrigal

Executive Search Member INAC Global, Diversity & Inclusion Strategist, Coach Ontologico, People Growth, Conferencista, Advisory Board, Desarrollo de Líderes.

A lo largo de los años, he conocido líderes con discursos muy inspiradores sobre propósito, valores y transformación.  Pero en algunos casos, he visto cómo esas palabras se diluyen en el día a día por prioridades urgentes, métricas de corto plazo y estructuras rígidas.  Ahí está la raíz del problema.  Tener un propósito claro no es suficiente si no lo convertimos en una acción real y medible.


Desde que fundé Accelerate DEI/TALENT he sido testigo de cómo las empresas que logran impactar verdaderamente el mercado son aquellas que traducen su propósito en decisiones concretas.  Y no se trata solo de decir que valor el talento, la diversidad o la innovación, sino de demostrarlo en cada contratación, en cada estrategia de liderazgo y en cada política organizacional.


Por ejemplo, muchas compañías hablan de la importancia de la diversidad y equidad.  Sin embargo, cuando revisamos sus equipos de liderazgo, ¿realmente reflejan esa diversidad? ¿Existe talento diverso ocupando posiciones clave?  ¿Qué pasa cuando analizamos sus procesos de promoción interna? Si una organización promueve la equidad, pero sus procesos de promoción favorecen a los mismos perfiles de siempre, entonces el mensaje queda vacío. El propósito sin acción queda en simplemente buenas intenciones y diría yo queda en simplemente palabras, que como dice el dicho, se las lleva el viento.


Lo mismo ocurre con la gestión del talento.  Si una organización declara que su gente es su mayor activo, pero no invierte en identificar, desarrollar y fidelizar a los líderes y el talento adecuado, entonces esa declaración es solo una idea bonita, sin impacto real en el negocio.  La estrategia de talento no puede ser reactiva; debe ser intencional y alineada con los objetivos de crecimiento y sostenibilidad.


En ambas empresas trabajamos con líderes que entienden esto.  Que saben que no basta con definir un propósito inspirador, sino que es necesario convertirlo en planes de acción medibles.  No basta con querer atraer a los mejores profesionales.  Hay que crear una cultura donde realmente puedan crecer y aportar valor.  No basta con decir que se quiere un liderazgo diverso, hay que tomar decisiones estratégicas que lo hagan posible.


Y en este sentido, me gustaría compartirles algunos puntos básicos probados para convertir el propósito en acción:


1. Mide lo que importa. Empieza por definir indicadores claros para evaluar el impacto de tu propósito en la organización.

2. Cambia procesos, no solo discursos.  Por ejemplo, si tu intención es impulsar talento diverso, revisa y ajusta tus procesos de selección, promoción y compensación para eliminar sesgos.

3. Alinea incentivos con el propósito.  Los líderes y equipos deben ser reconocidos por tomar decisiones que refuerzan la cultura y los valores que predicas.

4. Haz el propósito parte de la estrategia de negocio. Integrarlo en las decisiones clave garantiza que se mantenga como un pilar estratégico y no solo como una idea inspiradora.


RECUERDA que, si queremos transformar el mundo del talento, de los negocios y del liderazgo, debemos cerrar la brecha entre el propósito y la acción. Porque al final del día, las empresas no son lo que dicen que son, sino lo que demuestran con sus decisiones.


Que tu propósito no se quede en una declaración. Convierte cada palabra en un resultado tangible.

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