Ángeles Madrigal
Executive Search Member INAC Global, Diversity & Inclusion Strategist, Coach Ontologico, People Growth, Conferencista, Advisory Board, Desarrollo de Líderes.
No sé si alguna vez les ha pasado, pero a mí me ha tocado vivir más de un simulacro en la oficina que termina siendo incómodo y hasta molesto porque interrumpe las reuniones, nos saca del ritmo y siempre hay alguien que comenta: “¿En serio otra vez? Ya sabemos cómo se debe actuar.”
Sin embargo, cuando algo inesperado ocurre, como es el caso de un sismo real, una crisis reputacional, la salida abrupta de un líder clave o una disrupción en el mercado, es justo en esos momentos donde te das cuenta de que lo que parecía una pérdida de tiempo era, en realidad, una inversión silenciosa en resiliencia.
En los negocios pasa exactamente lo mismo. Nos preparamos para lanzar, para crecer, para ganar, pero muy pocas veces nos preparamos para fallar, para adaptarnos, para decidir rápido bajo presión y/o con data limitada. Nos enfocamos por lo general en la estrategia perfecta, pero no en cómo responder si esa estrategia se convierte en obsoleta de un día para otro.
En el liderazgo sucede igual. Nos formamos para dirigir en condicionales normales, como cuando hay tiempo para planificar, cuando todo está bajo control, cuando los equipos están motivados, entre otros. Pero liderar en lo inesperado requiere otro tipo de mentalidad. Una que se activa en el caos, que escucha más de lo que ordena, que permite mantener la calma cuando nadie más puede hacerlo. Lo cierto es que liderar es prepararse para sostener a otros cuando el camino desaparece.
En el evento -The Black Swan Effect, Preparando el liderazgo y los negocios para lo inesperado- que tuvimos días atrás con nuestros expertos globales de INAC Global Executive Search, renombrados speakers y líderes de diferentes industrias, uno de los temas que más resonó fue justamente la importancia de prepararnos para lo improbable … y no con miedo, sino con responsabilidad.
Como suele decirse, “la mejor forma de improvisar es estar preparado”, y en el liderazgo, eso cobra un significado profundo.
Hoy más que nunca, los líderes necesitamos pensar como si estuviéramos en un simulacro constante:
- ¿Y si este cliente y/o proveedor clave desaparece?
- ¿Y si mi equipo pierde al mejor talento?
- ¿Y si el mercado cambia antes de lo previsto?
- ¿Y si …?
Ahora, no se trata de obsesionarse con el riesgo, sino de entrenar nuestra mente y la de nuestros equipos para tomar mejores decisiones, más rápido, con más claridad. Porque cuando un Black Swan o Cisne Negro llega -y que va a llegar- no se decide en ese momento quién tiene la mejor hoja de Excel o PowerPoint, sino quién tiene la mejor capacidad de reacción.
En este sentido, para mí prepararse salva vidas, pero también prepararse salva negocios.
Por eso, después de estos días intentos en nuestra 53rd INAC Global Annual Meeting, me quedo con la convicción de que liderar no es solo inspirar en tiempos buenos, sino sobre todo estar listo cuando inesperadamente todo cambia … y eso, también se entrena.