Mónica Urbano
Executive Search | Board Search | Top & Middle Managment Search | TechFinders | Talent Strategist.
Cuando escucho a un CEO decir “necesito un perfil tech”, una de mis primeras preguntas es … ¿tech para qué? Y así es como empieza todo.
Suena simple, pero en ese vacío -entre lo que una empresa cree necesitar y lo que realmente requiere- aunque no lo crean, resuelve el 80% del éxito o fracaso de una búsqueda.
La mayoría de las organizaciones no necesita a alguien de tecnología. Lo que necesita es alguien que conecte tecnología con negocio, que entienda dónde está el valor, qué se quiere transformar y cómo se va a traducir esa visión en resultados.
Ahí es donde entra nuestro rol como headhunters y traductores, porque cada búsqueda empieza con una conversación y también con un silencio que podría incomodar.
Por qué lo digo así. En Strategic Talent, muchas de mis conversaciones empiezan así:
“Necesitamos un CTO.”
Perfecto. ¿Qué tiene que cambiar en el negocio gracias a esa persona?”
(en ese momento ocurre el silencio)
Ese silencio no es falta de claridad. Es simplemente el espacio que necesitamos para empezar la conversación correcta, porque antes de pensar en skills, certificaciones o frameworks, necesito entender por ejemplo:
¿Qué duele?
¿Qué no está funcionando?
¿Qué se quiere lograr?
¿Qué pasará si nada cambia?
¿Dónde está el impacto real en la estrategia?
Sin eso, cualquier perfil es el correcto, y al mismo tiempo ninguno lo es.
Cuando digo que somos traductores entre tech y negocio, me refiero no a repetir, sino a interpretar. Eso significa traducir la visión del negocio a capacidades tecnológicas y traducir esas capacidades tecnológicas a impacto real.
En muchos procesos, la organización pide un profesional hands-on, estratégico, con mentalidad digital, con liderazgo. Pero detrás de esas palabras hay necesidades muy distintas:
alguien que cierre brechas,
alguien que lidere transformación,
alguien que reordene procesos y prioridades,
alguien que ponga data donde antes había intuición,
alguien que cree estructura donde hoy hay caos,
o simplemente alguien que hable el idioma del negocio y el de la tecnología al mismo tiempo.
Nuestro trabajo es justamente descifrar qué significa todo eso para esa empresa en ese momento y a futuro.
He visto candidatos brillantes técnicamente perder la oportunidad porque no logran explicar su valor en lenguaje de negocio, pero también he visto perfiles no tan técnicos avanzar porque entienden algo esencial: en tecnología, el dominio técnico suma, pero la capacidad de entender el negocio y traducirlo en valor es lo que el negocio compra.
Por eso, en cada entrevista vamos más allá del CV, evaluamos narrativas, cómo explican la complejidad, cómo conectan decisiones técnicas con impacto en ingresos, riesgos, eficiencia, estrategia o cultura. Ahí es donde realmente sabemos si un perfil será clave o solo operativo.
Sin embargo, el mercado habla mucho de skills, metodologías, tecnologías emergentes y data. Y rara vez habla de lo más importante: la conversación entre el negocio que necesita avanzar y la tecnología que sabe cómo hacerlo realidad.
Nuestro rol es estar en el medio, asegurando que ambos mundos se entiendan, se escuchen y se comprometan con un mismo objetivo, porque cuando eso ocurre, el perfil deja de ser una posición y se convierte en lo que buscamos, en un motor de transformación.
Si tuviera que resumirlo de manera simple, diría que ser headhunter hoy no se trata de llenar una posición, sino de entender qué está pasando en el negocio, leer lo que no siempre se dice en voz alta y encontrar talento capaz de convertir la tecnología en resultados reales.
Ese es el verdadero trabajo. Ese es el impacto. Esa es nuestra responsabilidad estratégica como headhunters y con nuestra solución TECH FINDERS. Y, al final, esa es exactamente la diferencia con la que nos comprometemos en cada proceso: no buscar a alguien que solo cumpla, sino a alguien que realmente transforme.