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¿Quién cuida a los que cuidan?

CONSEJO
16 de enero de 2026 por
MARIA DE LOS ANGELES MADRIGAL RICO



Ángeles Madrigal

Executive Search Member INAC Global, Diversity & Inclusion Strategist, Coach Ontologico, People Growth, Conferencista, Advisory Board, Desarrollo de Líderes.

Hay algo que hacemos muy bien en las organizaciones y es pensar en las personas, en los equipos, en cómo cuidar al colaborador.  Y esto está perfecto, es necesario y es parte de construir culturas sanas.

Sin embargo, rara vez nos hacemos la pregunta de ¿quién cuida a quienes cargan con esa responsabilidad todos los días?

Pienso muchas veces en el liderazgo como la paternidad, donde como padres pensamos en el bienestar de nuestros hijos/as, nos preocupamos de que estén bien, que crezcan saludables y que se sientan espacios seguros.  Pero pocas veces alguien se detiene a preguntarnos como padres cómo estamos, cómo cargamos con la responsabilidad o cómo procesamos el cansancio, la duda, la presión de tener que poder.

Con el liderazgo ocurre algo muy parecido. Cuidamos a los colaboradores/as y asumimos que el/la líder puede con todo, incluso hablamos mucho de bienestar, de contención, de escucha… y nuevamente está bien que así sea.  El punto es que, muchas veces, damos por sentado que el director/a siempre va a estar fuerte, que el/la CEO siempre va a tener claridad o que arriba no hay espacio para la duda o el cansancio.  No porque no exista, sino porque pocas veces se habla de ello.

La soledad del liderazgo no tiene que ver con la cantidad de personas alrededor, sino con la falta de espacios reales de acompañamiento. La alta dirección suele estar rodeada de gente, pero eso no siempre significa sentirse acompañado/a. Hay decisiones que no se pueden compartir con cualquiera, emociones que no siempre tienen dónde procesarse y presiones que se viven en silencio. Nuevamente, no por falta de compromiso, sino por el lugar que se ocupa.

Tal vez ahí hay algo para mirar con más calma. No necesariamente desde grandes programas o soluciones complejas, sino desde algo más simple como qué espacios existen o no para que quienes lideran puedan hablar con honestidad, pensar en voz alta y no tener que cargar solos/as con todo. A veces, cuidar empieza por permitir que el liderazgo también tenga dónde apoyarse.

Por esta razón, cuidar al liderazgo también es cuidar a la organización. Así como alguien que se siente acompañado puede acompañar mejor, un/a líder que cuenta con apoyo decide mejor. No se trata de restarle foco al colaborador/a, sino de ampliar la mirada y entender que el bienestar organizacional no va en una sola dirección. También incluye a quienes sostienen, contienen y toman decisiones todos los días.

Enero es un buen momento para ampliar la mirada y cambiar el foco de la conversación.  No solo preguntarnos cómo seguimos cuidando a nuestros equipos, sino también qué tan visibles son o no los espacios para cuidar a quienes lideran la organización, porque el liderazgo no es solo un rol estratégico, es profundamente humano. Y cuando quienes sostienen también son sostenidos, las decisiones se vuelven más conscientes y la organización más sólida.

Más allá de la reflexión, hay prácticas concretas que hoy vemos funcionar en organizaciones que cuidan a su liderazgo:

1. Desconexión real del liderazgo.- Asegurar que el/la CEO tenga espacios reales de descanso, con vacaciones efectivas y sin agendas paralelas.

2. Círculos de mentoría entre pares.- Espacios donde líderes puedan conversar con otros CEOs o directivos y compartir la carga del rol.

3. Coaching ejecutivo.- Acompañamientos uno a uno como espacio seguro para pensar, procesar presión y tomar distancia.

4. Cuidado integral, no solo funcional.- Ir más allá del desempeño y asegurar condiciones reales de cuidado físico, emocional y mental.

5. Espacios para procesar decisiones complejas.-  Diseñar instancias donde las decisiones difíciles se piensen antes de ejecutarse, no en soledad.

6. Un rol activo del board en el acompañamiento.- Que el board no solo evalúe resultados, sino que también acompañe al liderazgo en la complejidad del rol.

Para cerrar y como reflexión quisiera dejarles una idea sobre la mesa… Cuidar al liderazgo no es idealizarlo ni blindarlo, sino crear espacios donde quienes deciden no estén en soledad, donde la complejidad se pueda hablar y donde el poder no se viva como aislamiento. Estoy convencida que cuando eso pasa, las decisiones cambian y la organización también.

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