Mónica Urbano
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El otro día analizando el sector de tecnología, observaba que en los últimos años, la transformación digital se convirtió en el mantra de miles de empresas. Todas querían automatizar, optimizar, integrar e invirtieron miles y algunos millones en plataformas, en consultorías, en roadmaps ambiciosos, etc. Sin embargo, en el camino se dieron cuenta que digitalizar es fácil, lo difícil es hacer que funcione de manera sostenible.
Lo cierto es que cuando no funciona, rara vez es por falta de tecnología. Es por una ausencia crítica de talento adecuado para liderarla.
En los procesos de búsqueda que lideramos en Strategic Talent, escuchamos a muchos líderes decirnos:
"Ya tenemos la herramienta… lo que no tenemos es a la persona que logre que la usen bien."
"Contratamos al mejor perfil técnico, pero no logró conectar con el negocio."
Ahí es donde ocurre el punto de inflexión … en el momento en que las organizaciones se dan cuenta de que el problema no está en el software, sino en el quién. En pocas palabras, no necesitan más digitalización, necesitan mejor liderazgo.
Uno de los grandes errores al atraer talento digital es construir búsquedas centradas únicamente en capacidades técnicas o experiencia con plataformas específicas. Se redactan descripciones de puestos que parecen más un listado de certificaciones que un retrato del desafío real. Sin embargo, cuando una transformación fracasa, casi nunca es porque faltaba un skill técnico, sino realmente porque faltaba alguien que supiera dirigir el cambio, traducir objetivos estratégicos en decisiones concretas, y alinear las prioridades en un liderazgo que sepa leer la cultura, que comunique bien y que genere adopción, no solo implementación.
¿De qué sirve tener la mejor herramienta, si nadie la usa bien? El talento digital que realmente transforma no solo entiende el “cómo funciona”, sino también el “para qué sirve”. Y ese para qué está siempre anclado en negocios en contextos complejos.
Eso no lo da un ecosistema tecnológico. Lo da un perfil capaz de moverse entre el negocio, la cultura y la ejecución con claridad. Por eso, en vez de preguntar solo por herramientas, mi sugerencia cuando hablo con mis clientes es que partamos por preguntarnos …
¿Qué tipo de liderazgo ha fracasado aquí antes?
¿Qué resistencias enfrenta esta transformación?
¿Qué necesita realmente el equipo para moverse, no solo para entender?
La respuesta a esas preguntas define la búsqueda real, y muchas veces, el perfil que aparece no es el que imaginaron al principio… pero es el que necesitaban. Por esta razón, atraer a quien puede llevarte al siguiente nivel no es una búsqueda estándar. Es una búsqueda estratégica, que conecta visión, contexto, cultura y capacidad de ejecución. Cuando encontramos a esa persona, no solo cambia el ritmo de la transformación, sino sobre todo el rumbo del negocio.
RECUERDA, digital es el qué, liderazgo es el cómo.